Un equipo de investigadores de ETH Zurich ha logrado imprimir tejido muscular humano en un entorno de microgravedad, demostrando que la vida puede fabricarse y mantenerse incluso en el espacio. Esto se ha logrado gracias a un sistema pionero denominado G-FLight, que emplea un láser de alta precisión para ordenar las células dentro de una bio-resina. En apenas 30 ciclos de vuelos parabólicos, el equipo consiguió imprimir músculo humano perfectamente estructurado, algo imposible con técnicas convencionales en tierra. La clave estuvo en una bio-resina especial basada en gelatina metacrilada (GelMA), que permite encapsular células vivas y mantenerlas viables durante largos periodos. El tejido resultante pudo conservarse una semana a 4 °C o incluso a -80 °C, condiciones ideales para las misiones espaciales. Los investigadores comprobaron que los tejidos fabricados en microgravedad presentaban una densidad y viabilidad celular equiparables a los producidos en la Tierra. Esto abre la puerta a desarrollar tratamientos personalizados durante misiones espaciales, sin depender de recursos enviados desde nuestro planeta. El sistema G-FLight podría aplicarse también a la creación de injertos y órganos personalizados en la Estación Espacial Internacional, facilitando una atención médica avanzada en el lugar más inhóspito conocido por el ser humano.