La expansión del universo no se refiere a un objeto que se agranda, sino a un espacio-tiempo cuya geometría cambia. El espacio entre las galaxias se estira, lo que hace que parezcan alejarse más rápido que la luz. Esto se debe a que el espacio entre ellas crece a ese ritmo, no porque las galaxias viajen tan rápido. La Teoría de la Relatividad establece que el espacio no es estático, puede curvarse, moverse y expandirse. En el Big Bang, el tejido espacio-temporal comenzó a inflarse y hoy sigue haciéndolo. Cada galaxia ve alejarse a todas las demás, como si ella fuera el centro, pero ninguna lo es. El universo se estira por igual y no hay un 'exterior' ni un centro. Las galaxias están prácticamente inmóviles, lo que se transforma es el espacio que las rodea.