Un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich ha creado un material de construcción innovador que combina lo artificial con lo natural, integrando cianobacterias dentro de un hidrogel especial. Este material, llamado 'material fotosintético vivo', puede realizar fotosíntesis, almacenar carbono y adaptarse como un organismo vivo. Solo necesita luz solar, agua con nutrientes y dióxido de carbono para mantenerse activo, produciendo biomasa y absorbiendo CO₂ del ambiente. Los investigadores han diseñado estructuras similares a troncos que pueden almacenar hasta 18 kg de CO₂ al año, comparable a la capacidad de absorción de un pino maduro. Este desarrollo podría emplearse como revestimiento de fachadas en edificios, transformando sus muros en filtros vivos de carbono. El equipo cree que este tipo de materiales vivos cambiarán la forma en que se construyen las ciudades y cómo se relacionan con el medio ambiente.