Un búho campestre fue encontrado en una plataforma petrolífera en el Mar del Norte, a 300 kilómetros de tierra firme, después de una tormenta llamada Amy. El ave estaba exhausta y deshidratada, pero gracias a la ayuda de los trabajadores de la plataforma y un equipo de rescate, pudo ser salvada y devuelta a su hábitat natural en las Islas Shetland. La tormenta Amy había alcanzado velocidades de viento de más de 150 kilómetros por hora y había afectado a buena parte de Escocia. El búho, una hembra de lechuza campestre, había sido arrastrada por la tormenta y había logrado encontrar refugio en la plataforma petrolífera. Después de varios días de cuidado, el búho fue liberado en los campos del norte de Shetland, donde pudo volver a volar libremente. La historia del búho es un ejemplo de cómo la cooperación humana y la compasión pueden hacer una gran diferencia en la vida de los animales. Sam Crowe, un técnico de 30 años, fue el primero en ver al búho y ayudó a rescatarlo junto con sus compañeros. El equipo del Santuario de Vida Silvestre de Hillswick también jugó un papel importante en el rescate del búho, proporcionando cuidado y atención médica hasta que estuvo listo para ser liberado.