Un estudio publicado en Science descubre que las hormigas expuestas a agentes patógenos modifican la estructura de sus nidos para prevenir brotes epidémicos. Los investigadores de la Universidad de Bristol trabajaron con dos grupos de 180 hormigas obreras y encontraron que los nidos 'infectados' mostraban menos túneles de conexión entre cámaras y las entradas estaban más separadas. Las zonas dedicadas a las crías y a la reserva de alimento quedaban mejor protegidas y más aisladas. Los científicos también encontraron que las hormigas despliegan estrategias de 'inmunidad social', como limpiar las esporas de hongos de sus compañeras y rociar a las obreras contaminadas con un veneno desinfectante. El estudio sugiere que estos resultados pueden inspirar nuevos enfoques para el diseño urbano y la gestión de espacios públicos en contextos de epidemias. Luke Leckie, autor principal del estudio, destacó que 'comprender cómo las hormigas equilibran el flujo de energía y movimiento dentro de su colonia mientras limitan el contagio puede ofrecer ideas valiosas para futuras estrategias de salud pública'.