La inteligencia es un término difícil de medir, pero estudios psicológicos y neurocientíficos han identificado algunos rasgos que se asocian con una alta inteligencia. Estos incluyen una menor necesidad de interacción social, buscar constantemente nuevas experiencias, ser nocturnos, tener una alta necesidad de estimulación cognitiva y entender lo mucho que no saben. Según el modelo psicológico de los Cinco Grandes, las personas con una alta apertura a la experiencia muestran una inclinación hacia la curiosidad, la imaginación y la receptividad a nuevas ideas y experiencias. Un estudio encontró una correlación entre acostarse más tarde y cocientes intelectuales más altos en adolescentes. Las personas muy inteligentes son propensas a padecer insomnio debido a su actividad cerebral. Un estudio clásico de Justin Kruger y David Dunning descubrió que cuanto menos inteligente eres, más sobreestimas tus capacidades cognitivas. Las personas más inteligentes son capaces de admitir cuando no saben algo, lo que les permite aprender más. La curiosidad es un rasgo inequívoco de inteligencia.