La Paradoja de Fermi se refiere a la pregunta de por qué no hemos encontrado evidencia de vida inteligente extraterrestre. El filósofo serbio Vojin Rakić propone que la respuesta no está en el universo, sino en los límites de nuestro propio cerebro. Rakić sugiere que la vida extraterrestre podría ser tan radicalmente diferente a nosotros que nuestro cerebro no está equipado para reconocerla. Esto se conoce como la "solución de las limitaciones epistemológicas humanas duraderas". El Instituto de la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) ha hecho un llamamiento para "abandonar la perspectiva antropocéntrica" en su labor exploratoria. La idea es que otras formas de vida inteligente podrían no tener nada que ver con la biología terrestre. En 1950, el físico Enrico Fermi se preguntó "¿Dónde está todo el mundo?" y desde entonces, muchas mentes brillantes han intentado responder a esta pregunta. La solución de Rakić es inquietante, ya que sugiere que podríamos estar rodeados de vida inteligente, pero no podemos percibirla debido a nuestras limitaciones cognitivas. El SETI está trabajando para ampliar nuestra definición de vida y de inteligencia, y para mejorar nuestra propia ciencia y cognición.