Investigadores de la Fundación Artemisan colocaron dispositivos GPS a cinco codornices en Ciudad Real para estudiar sus movimientos. Una de ellas recorrió 2.300 kilómetros hasta Berlín. El equipo de Eduardo Laguna, investigador principal del Proyecto Coturnix, financiado por Mutuasport y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, descubrió que las codornices pueden viajar largas distancias. Los emisores GPS permiten una trazabilidad detallada de cada desplazamiento, lo que ayudará a identificar rutas migratorias y zonas de cría secundarias. La codorniz es una especie importante en la actividad cinegética española, y este estudio tiene valor científico y socioeconómico. Los resultados muestran que las codornices pueden cruzar medio continente, lo que ayudará a ajustar las políticas de gestión y vedas.