Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania proponen analizar cómo se envían mensajes a las naves que exploran el sistema solar para comprender cómo podrían llegarnos señales de otras civilizaciones. Las señales más potentes que viajan desde la Tierra son transmisiones destinadas a mantener contacto con sondas que orbitan o exploran planetas lejanos como Marte. Estas comunicaciones, gestionadas por la Red del Espacio Profundo de la NASA, tienen una característica singular: en ocasiones, parte de la señal se escapa más allá del destino previsto. El astrofísico Pinchen Fan explica que un planeta como Marte no bloquea por completo estas transmisiones. La idea lleva a un punto clave: tal vez deberíamos buscar a los extraterrestres en lugares donde los mundos se alinean y las señales se vuelven más fáciles de captar. Los registros de la NASA muestran que gran parte de nuestras transmisiones se dirigen a Marte, aunque otras van hacia puntos estratégicos como el Lagrange entre la Tierra y el Sol. El telescopio espacial Nancy Grace Roman promete revolucionar la búsqueda de exoplanetas en tránsito, identificando cientos de miles de nuevos mundos.