La mayoría de las plantas dependen del ciclo de Calvin-Benson-Bassham para transformar el dióxido de carbono en compuestos orgánicos. Sin embargo, este proceso no es eficiente y puede perder carbono durante etapas clave. Un grupo de científicos ha propuesto un nuevo ciclo, conocido como ciclo malil-CoA-glicerato (McG), que se integra en plantas de Arabidopsis thaliana como un ciclo adicional que complementa al CBB. El resultado es un sistema de fijación dual del CO2, donde ambos ciclos trabajan en paralelo para aprovechar mejor el carbono disponible. Los investigadores introdujeron seis enzimas externas dentro de los cloroplastos de las plantas y los resultados fueron impactantes: las plantas con el ciclo McG triplicaron su peso seco, desarrollaron más hojas y semillas, y mostraron un contenido de lípidos extraordinariamente alto. La cantidad de triglicéridos aumentó hasta 100 veces en comparación con las plantas no modificadas. El estudio fue liderado por Kuan-Jen Lu y su equipo, y publicado en la revista Science. Aunque queda un largo camino por recorrer, este hallazgo representa una muestra del poder de la biología sintética cuando se combina con una comprensión profunda del metabolismo vegetal.