Canadá desplegó un robot para medir la masa global del fitoplancton, que produce buena parte del oxígeno que respiramos. Los sensores revelaron que los océanos están respirando más fuerte, liberando pulsos biológicos cada vez más intensos. El programa internacional BioGeoChemical-Argo (BGC-Argo) utiliza una red de robots submarinos para analizar el estado químico y biológico de los océanos. Un robot lanzado por Canadá estimó la biomasa total del fitoplancton en 346 millones de toneladas, equivalente al peso de 250 millones de elefantes. Los científicos detectaron un incremento masivo de los llamados blooms, explosiones de crecimiento que pueden cubrir regiones enteras del océano y consumir el oxígeno del agua. El investigador Adam Stoer advierte que el problema no es que el océano esté produciendo más vida, sino que lo hace de forma desordenada. Los robots de BGC-Argo miden la acidez del agua, la cantidad de luz que penetra la superficie y la concentración de nutrientes que determina el crecimiento del plancton. Los resultados ofrecen una radiografía biogeoquímica del planeta, mostrando un océano más cálido, más ácido y biológicamente más volátil.