Titán, la luna más grande de Saturno, tiene una atmósfera densa y anaranjada con temperaturas de -180 ºC, y posee nubes, lluvia, ríos, lagos y mares. Un estudio publicado en el International Journal of Astrobiology propone que la vida podría surgir en sus lagos de metano a través de la formación de membranas de doble capa, similares a las de las células vivas. Estas membranas podrían estar compuestas por moléculas anfifílicas, como los nitrilos orgánicos, que se forman en la atmósfera de Titán. El estudio sugiere que estas membranas podrían autoensamblarse y formar vesículas, llamadas 'azotosomas', que podrían ser los primeros pasos hacia la complejidad y el orden, condiciones previas para la vida. La misión Dragonfly de la NASA, que se lanzará en la década de 2030, podría proporcionar pruebas de la existencia de estas vesículas. La detección de estas estructuras sería un descubrimiento importante en la historia de la astrobiología, ya que demostraría que las condiciones para la vida pueden darse en entornos radicalmente diferentes a los de la Tierra. El estudio propone el uso de un dispositivo láser con espectroscopia Raman y dispersión de luz combinada para detectar las vesículas en los lagos de metano de Titán.