La relación entre agua y energía es crucial para la transición ecológica. La digitalización del agua, mediante soluciones basadas en inteligencia artificial, permite anticipar picos de demanda y detectar fugas en las redes de distribución. Los centros de datos requieren grandes cantidades de agua para su refrigeración, como Google, que consumió más de 5.000 millones de galones de agua en 2022. La reutilización avanzada del agua y la desalación con energía limpia son estratégicas para garantizar el abastecimiento. La geotermia profunda en Canarias y la evapolectricidad son innovaciones que buscan generar energía de forma sostenible. La falta de inversión en infraestructuras hídricas, como en Estados Unidos, donde hay un déficit de 91.000 millones de dólares, compromete la resiliencia ante crisis climáticas.