Un estudio liderado por Yuki Haba y Carolyn McBride de la Universidad de Princeton, junto al consorcio internacional PipPop, ha demostrado que la adaptación subterránea del mosquito Culex pipiens f. molestus es mucho más antigua de lo que se pensaba. El equipo analizó el material genético de 357 mosquitos recolectados en 77 regiones del Paleártico occidental y determinó que las dos variantes de Culex pipiens se separaron entre 1.300 y 12.500 años atrás. La forma molestus probablemente evolucionó en la región mediterránea o en el Medio Oriente, en zonas asociadas con las primeras civilizaciones agrícolas. Desde allí, el mosquito habría viajado con los humanos, extendiéndose por Eurasia y más tarde hacia América y Australia. El hallazgo tiene implicaciones más amplias, ya que el mosquito del metro puede actuar como vector del virus del Nilo Occidental y otras enfermedades. Los científicos advierten que la hibridación entre las variantes de superficie y subterránea podría aumentar el riesgo de transmisión viral en las ciudades.