El objeto interestelar 3I/ATLAS ha mostrado signos de aceleración no gravitacional, lo que ha generado especulaciones sobre su naturaleza. Sin embargo, la explicación más probable es que el hielo sublimado en su superficie ha actuado como un propulsor, empujando el objeto en la dirección opuesta. El 29 de octubre, los datos del observatorio ALMA revelaron que el objeto se desvió cuatro segundos de arco en ascensión recta de su trayectoria prevista. La desviación es equivalente a diez veces el radio de la Tierra en un mes. El cometa 3I/ATLAS pasará por el punto más cercano a la Tierra el 19 de diciembre, y los telescopios espaciales Hubble y James Webb lo observarán en detalle. Si se observa una nube de gas colosal, se confirmará que 3I/ATLAS es un cometa natural. El astrónomo Avi Loeb ha cuestionado esta explicación, argumentando que la masa perdida por el cometa debería ser mucho mayor para producir la aceleración observada. La masa de 3I/ATLAS se estima en al menos 33.000 millones de toneladas, y debería haber perdido 5.500 millones de toneladas de gas y polvo en cuestión de semanas.