El Endurance, el legendario navío de Ernest Shackleton, se hundió en el mar de Weddell en 1915. Durante 110 años, se creyó que el hielo fue la causa del hundimiento, pero investigaciones recientes han revelado que la verdad es más compleja. El barco no estaba preparado para sobrevivir en un entorno tan hostil y su estructura era débil. Shackleton probablemente sabía que el barco no era lo suficientemente sólido, pero lo adquirió sin modificaciones debido a la urgencia de emprender la expedición. El análisis del pecio descubierto en 2022 muestra que el barco estaba condenado desde el principio y que la acumulación de fuerzas compresivas fue la causa del hundimiento. El Endurance no tenía vigas diagonales ni bastidores que sostuvieran la sala de máquinas, lo que lo hizo vulnerable a la presión del hielo. La historia del Endurance es un ejemplo de cómo la exploración polar puede ser un salto de fe hacia lo desconocido y cómo la voluntad humana puede sobrevivir en entornos extremos.