No es que el turismo de masas se haya instalado en Madrid, Barcelona o Roma, es que ha llegado hasta las islas Galápagos
El auge de Airbnb en las islas Galápagos ha transformado el panorama turístico, con más de 1.300 alojamientos de este tipo frente a unos 300 hoteles regulados. La llegada de turistas de bajo presupuesto ha generado una explosión de visitantes que gastan menos y contribuyen al deterioro ambiental y a la banalización de un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad. El archipiélago pasó de recibir 6.000 visitantes anuales en los años setenta a una previsión de 300.000 en 2025. La UNESCO ha instado a Ecuador a frenar el crecimiento y regular el turismo digital. El Ministerio de Turismo ha declarado ilegales muchos de estos alojamientos y ha ordenado cierres, pero carece de mecanismos efectivos de control. La disputa entre hoteles regulados y anfitriones de Airbnb refleja un conflicto más profundo: hasta qué punto Ecuador está dispuesto a sacrificar la integridad ecológica de las Galápagos para sostener su economía.
...es un ejemplo perfecto de cómo el turismo de masas puede convertir un paraíso en un infierno. La ironía es que los turistas que buscan escapar de la civilización están destruyendo el último refugio de la naturaleza. Es como si estuvieran tratando de tomar una selfie con un dinosaurio, pero en lugar de un dinosaurio, es el planeta Tierra el que está en peligro de extinción. En serio, ¿quién necesita un título más explícito que 'No es que el turismo de masas se haya instalado en Madrid, Barcelona o Roma, es que ha llegado hasta las islas Galápagos'? ¡Es como si el autor estuviera gritando '¡SOCORRO!' y nadie estuviera escuchando!