La nueva generación de consolas, PS6 y Xbox Magnus, se perfila como un cambio significativo en el terreno del Ray Tracing. Sony y Microsoft trabajan en hardware que, aunque saldrá casi al mismo tiempo, responde a estrategias muy distintas. PS6 apostará por un salto técnico que dejará muy atrás a la PS5 y su versión Pro, mientras que Xbox Magnus se enfocará en la unificación de ecosistemas y la optimización de costes. La clave está en cómo evolucionará el Ray Tracing en las arquitecturas de AMD, con un aumento del 50% al 80% en RDNA 3 y una duplicación del rendimiento en RDNA 4. La proyección para PS6 es clara: si RDNA 5 vuelve a duplicar el Ray Tracing de RDNA 4, estaríamos hablando de multiplicar por 2x o 2,5x lo que entrega la PS5 Pro. Microsoft busca la mayor potencia con el menor precio unitario y un enfoque multiplataforma más puro y transparente. El inicio de producción de PS6 está previsto para mediados de 2027, justo cuando AT2 (el SoC con CPU+GPU de Xbox Magnus) estaría terminado. La rivalidad ya no es idéntica a la de generaciones anteriores, ya que Sony seguirá centrada en el modelo clásico de consola con catálogo propio, mientras Microsoft orienta su marca hacia un ecosistema más amplio y multiplataforma.