Assassin's Creed Origins se lanzó en 2017 y se convirtió en una de las mejores entregas de la saga. La trama original iba a ser diferente, con Bayek muriendo o quedando incapacitado al principio, y Aya asumiendo el papel protagonista. Sin embargo, debido a la presión interna en Ubisoft, se decidió reducir el protagonismo de las mujeres en la franquicia. En su lugar, se optó por tener a Bayek como protagonista y a Aya en un papel secundario. Esto se debió a la creencia de que la mayoría de los jugadores no querían controlar a un personaje femenino. La misma situación ocurrió en otros títulos de la franquicia, como Syndicate y Odyssey. El departamento de marketing y el director creativo, Serge Hascoët, fueron los responsables de estas decisiones. Hascoët renunció a su cargo después de ser acusado de acoso y abuso sexual.