Un hombre de 55 años trabajaba en un club de pádel desde 2010 y había ascendido a jefe de Recursos Humanos. Sin embargo, cuando la empresa fue comprada en 2021, la nueva entidad contrató a su propia directora de RRHH y el hombre fue reubicado en condiciones precarias. Se le ofrecieron tres opciones: reducir sus funciones y sueldo bruto a 14.500 euros anuales, relegarlo a mozo de almacén o despedirlo. El hombre aceptó reducir su sueldo a 1.246,19 euros al mes a cambio de mantener su puesto hasta la jubilación. A pesar de esto, la empresa lo despidió un año después, en marzo de 2023, alegando causas objetivas y ofreciéndole una indemnización de 8.945,98 euros. El hombre llevó el caso a los tribunales y el Tribunal Superior de Justicia de Murcia declaró el despido improcedente, considerando que la empresa había actuado con mala fe y dolo. La sentencia obliga a la empresa a pagar una indemnización de 29.714,83 euros.