La Casa Blanca estudia imponer un arancel a los dispositivos electrónicos importados en función de la cantidad de chips que contengan. La medida apunta a que las multinacionales trasladen parte de su producción a Estados Unidos, bajo el argumento de que la dependencia de semiconductores extranjeros supone un riesgo económico y de seguridad nacional. El Departamento de Comercio maneja una tasa del 25% para el contenido de chips en la mayoría de los dispositivos importados, con un posible 15% para productos procedentes de Japón y la Unión Europea. La medida no sería uniforme, y se estudia un esquema de exenciones dólar por dólar para las compañías que inviertan en fábricas dentro de Estados Unidos. Donald Trump asegura que el enfoque combina aranceles, recortes de impuestos, desregulación y el impulso de la energía doméstica como fórmula para traer de vuelta la manufactura crítica. La FED ya ha avisado de una posible subida de la inflación y con todo ello, un encarecimiento de los productos en suelo americano.