La región de Latinoamérica está impulsando reformas laborales para reducir la jornada semanal a 40 horas, buscando un equilibrio entre bienestar y productividad. Países como México, Chile, Colombia, Argentina y Perú están liderando esta iniciativa. Mientras tanto, en China, el modelo de trabajo sin pausas, conocido como 996, sigue siendo defendido, donde los empleados trabajan de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana. Este modelo ha sido criticado por sus efectos negativos en la salud mental y física de los trabajadores. En contraste, América Latina avanza hacia una agenda laboral más humana, con la meta de equilibrar el tiempo de trabajo con el descanso, sin reducir los salarios. La reducción de jornada en América Latina se implementará de manera gradual, con México liderando la discusión con su propuesta para reducir la jornada de 48 a 40 horas entre 2026 y 2030. La CEPAL señala que una reducción de jornada acompañada de inversión tecnológica puede aumentar la competitividad, mejorar la salud mental y fomentar la igualdad de género. El cambio no será inmediato, pero los casos de Europa sirven de inspiración, demostrando que trabajar menos horas puede elevar la productividad.