Bill Gates, con más de 100.000 millones de dólares, ha decidido donar la mayor parte de su riqueza antes de 2045, convencido de que la acumulación sin propósito es una forma de desigualdad. Sus hijos no heredarán más del 1% de su patrimonio. Su prioridad es la salud, educación y tecnología accesible en los países más pobres. A través de la Fundación Bill y Melinda Gates, busca reducir la brecha tecnológica en comunidades sin conectividad ni infraestructura digital. Gates considera que la inteligencia artificial es una herramienta ambivalente, tan poderosa como peligrosa, y propone una alianza entre gobiernos, empresas y fundaciones para establecer límites éticos y control sobre los algoritmos. La Fundación Gates se ha convertido en la mayor organización filantrópica privada del planeta, con miles de millones destinados a proyectos que han erradicado enfermedades y llevado educación digital a África.