La pandemia trajo consigo una etapa de flexibilidad laboral en Estados Unidos, especialmente para madres, con horarios más manejables y la posibilidad de teletrabajar. Sin embargo, en 2025, esta flexibilidad se ha visto drásticamente reducida, con un descenso del 43% al 24% en empleos remotos en empresas de Fortune 500. Esto ha llevado a que 338.000 mujeres abandonen la fuerza laboral desde enero. La cultura corporativa también está regresando a viejos hábitos, con estructuras jerárquicas y competitivas que relegan la diversidad. Solo un 17% de los nombramientos de CEO en el S&P 500 recayó en mujeres en 2025, lo que supone un retroceso. La salida de estas mujeres no solo afecta a las estadísticas de empleo, sino también a la innovación, productividad y diversidad de perspectivas en las organizaciones. Muchas de ellas han optado por el emprendimiento como alternativa, con casi la mitad de las nuevas empresas creadas desde la pandemia teniendo liderazgo femenino.