La Generación Z permanece en un empleo durante un promedio de 1,1 años, lo que supone un cambio significativo en comparación con las generaciones anteriores. Los millennials duraban casi dos años en sus primeros trabajos, mientras que la Generación X y los boomers rondaban los tres. Este cambio se debe más a la ambición y la necesidad de adaptación en un mercado laboral en constante evolución que a una falta de lealtad. Desde enero de 2024, las ofertas de nivel inicial han disminuido un 29%, con desplomes en tecnología y finanzas. Aunque cambiar de empleo solía traer mejores salarios, hoy la diferencia se ha reducido a menos de medio punto porcentual. El informe de Randstad señala que el 68% de los jóvenes aún se esfuerza en sus empleos, pero más de la mitad busca nuevas oportunidades. Solo el 56% cree que su trabajo se ajusta a lo esperado, muy por debajo del 63% de los boomers. La inseguridad sobre las competencias y la irrupción de la inteligencia artificial en los puestos de entrada alimentan la sensación de estar atrapados en un futuro que no avanza. Las empresas deben ofrecer entornos inclusivos, con mentoría real y vías de crecimiento para retener a los jóvenes talentos.