La implantación del control horario obligatorio en España desde 2019 ha supuesto un cambio significativo en la gestión laboral. Las empresas deben implementar sistemas de registro que abarcan desde fichajes manuales hasta aplicaciones digitales. La medida busca mejorar la transparencia en las relaciones laborales y aumentar la protección de los empleados. Las pymes y autónomos han señalado un aumento de la carga burocrática y de costes asociados. La obligación de llevar un registro diario de jornada es tan real hoy como siempre, y no discrimina ni por el tamaño de la empresa ni por el tipo de negocio. El Estatuto de los Trabajadores establece que el registro debe conservarse durante cuatro años. La Inspección de Trabajo revisa que los registros existan, estén completos y se encuentren bien guardados. Las multas por incumplir esta normativa pueden ser una mala sorpresa. Las pymes pueden cumplir con esta obligación mediante sistemas manuales o digitales, como software y terminales de fichaje. Algunos colectivos, como autónomos sin empleados y socios de cooperativas, están exentos de esta obligación.