La Comisión del Mercado de Valores de EEUU (SEC) ha decidido permitir a las empresas cotizadas bloquear las demandas colectivas de inversores. El presidente de la SEC, Paul Atkins, ha prometido 'hacer que las OPV sean grandes de nuevo' dentro del impulso desregulador del organismo. La nueva política permite a las empresas cotizadas exigir arbitraje para las reclamaciones de los accionistas, lo que alejaría las disputas del foco del sistema judicial. La comisionada Hester Peirce apoyó el cambio, argumentando que 'el mercado evaluará mejor que nosotros' el uso del arbitraje obligatorio por parte de las empresas. La SEC también planea apoyar a las empresas recién salidas a Bolsa o a las más pequeñas, y ampliar la capacidad de las empresas después de la OPV para acceder fácilmente a los mercados públicos y captar capital adicional. Los legisladores demócratas y grupos de defensa de los inversores han criticado la medida, argumentando que podría reducir la transparencia y inclinar la balanza de poder a favor de las corporaciones. En 2024, las empresas cotizadas en EEUU pagaron un total de 3.700 millones de dólares en acuerdos por demandas colectivas relacionadas con valores.