Glovo ha cambiado su modelo laboral y ha contratado a 14.000 riders, lo que ha llevado a restricciones en su servicio en algunas ciudades. La empresa española ha dejado de utilizar trabajadores autónomos y ha pasado a un modelo con asalariados, lo que ha reducido su eficiencia en ciudades pequeñas y medianas. En la provincia de Barcelona, por ejemplo, ha dejado sin atender franjas en Sant Cugat del Vallès, Terrassa o Sant Just Desvern, entre otras localidades. La empresa no ha cesado su operativa en ninguna población, pero ha aplicado restricciones puntuales. El cambio de modelo ha sido criticado por algunos emprendedores, que consideran que perjudica a la empresa española frente a la competencia extranjera. Uber Eats, por otro lado, sigue utilizando un modelo híbrido que combina asalariados y trabajadores autónomos, y está siendo investigada por la Inspección de Trabajo por el posible uso de falsos autónomos.