Apple ha prometido invertir 600.000 millones de dólares en EEUU durante los próximos cuatro años para fomentar una cadena de suministro de chips estadounidense. El consejero delegado de Apple, Tim Cook, ha llegado a un acuerdo con Donald Trump para invertir esta cantidad, que incluye una combinación de compras nacionales, inversión en centros de datos y otros gastos relacionados con la investigación. La mayor parte de la nueva inversión de 100.000 millones de dólares se hará en el silicio, que se utilizará para la producción de 19.000 millones de chips en 24 fábricas de 12 estados este año. Los proveedores de Apple, como TSMC, Broadcom y Texas Instruments, obtendrán obleas de silicio de una fábrica de GlobalWafers en Texas. Apple también ha firmado un acuerdo plurianual con el proveedor de láser Coherent. La inversión no incluye las recompras de acciones ni las adquisiciones, aunque sí una inversión de 2.500 millones de dólares en el fabricante de vidrio Corning. Analistas de Jefferies se muestran escépticos ante la inversión, mientras que analistas de HSBC consideran que el plan de Apple le ha permitido conseguir el beneplácito de Trump sin tener que remodelar radicalmente sus cadenas de suministro.