Vivimos en tiempos convulsos donde defender la libertad financiera es visto como un pecado. La relativización del asesinato de Charlie Kirk es un ejemplo de la podredumbre moral que se está extendiendo. La libertad financiera es una forma de expresión y protección contra la arbitrariedad política. Invertir es una forma de ser independiente y no depender del estado. La defensa de la libertad financiera comienza con la defensa del derecho individual a pensar distinto y elegir un modo de vida sin ser castigado. La justificación de un crimen en nombre de un bien subjetivo es perder la libertad y abrir la puerta a saquear patrimonios ajenos. La libertad económica sin libertad de pensamiento es imposible. La seguridad patrimonial sin respeto a las diferencias es inexistente. La defensa de la libertad financiera es defender la autonomía y la responsabilidad individual. Un ejemplo de esto es ahorrar un 20% del sueldo cada mes para invertir.