Los conflictos en Oriente Medio y la guerra en Ucrania han demostrado la fragilidad de la estabilidad internacional, llevando a un aumento del gasto en defensa en Europa y EEUU. La invasión rusa de Ucrania alteró el suministro energético y de minerales, afectando al transporte y la soberanía industrial europea. Las sanciones y bloqueos obligaron a las empresas a reconfigurar sus estrategias. Según el informe 'Global Family Office Survey 2025' de BlackRock, más del 85% de los family offices considera el riesgo geopolítico como una variable en su asignación estratégica. El 4 de marzo, Alemania anunció un fuerte incremento de su gasto en defensa e infraestructuras, financiado con 500.000 millones de euros en nueva deuda en 5 años. España deberá aumentar su gasto en defensa, que en 2024 fue de 19.723 millones. El aumento del gasto en defensa en Europa y EEUU está reconfigurando prioridades presupuestarias, desplazando recursos de la transición verde y digital hacia la seguridad. Esto impacta directamente en los mercados de deuda, dando lugar a un nuevo asset class vinculado a la financiación militar. Empresas como Indra, Navantia o Santa Bárbara destacan por su capacidad tecnológica. El efecto multiplicador estimado es de 1,28, superior al de Alemania y muy por encima del de Italia.