Un estudio del National Bureau of Economic Research encontró que estudiantes con el mismo título universitario y notas, pero de familias con diferentes ingresos, tienen salarios significativamente diferentes cinco años después de graduarse. Los estudiantes de familias de bajos ingresos ganan sustancialmente menos que sus pares de familias con más recursos. La brecha se reduce a un tercio cuando se consideran las características del primer empleo, como el salario inicial y el tamaño de la empresa. Cada mil dólares extra en el salario inicial se asocia con setecientos dólares más cinco años después. Los graduados de hogares con menos ingresos suelen tener menos probabilidad de tener un empleo asegurado y aceptan ofertas con salarios iniciales menores. La investigación sugiere que el origen social determina el tipo de primer empleo al que se accede, y ese punto de partida condiciona lo que ocurre después. La política que aspire a movilidad real debe actuar explícitamente sobre la transición al mercado laboral, proporcionando información temprana, redes, preparación de búsqueda y prácticas pagadas.