China ha impuesto nuevas restricciones a la exportación de tierras raras, lo que podría afectar la balanza del comercio tecnológico a nivel mundial. Sin embargo, Taiwán, que es la gran fábrica de chips del mundo, no espera que haya un gran impacto debido a que sus productos y tierras raras provienen de Europa, Estados Unidos y Japón. La empresa TSMC, líder en el sector de semiconductores, también se verá poco afectada. Las restricciones chinas podrían afectar las cadenas de suministro globales de productos que utilizan imanes de tierras raras, como los escáneres UVE de ASML. China busca dominar el mercado de circuitos maduros, como chips para vehículos eléctricos y drones. Las medidas de China son parte de la guerra comercial y tecnológica con Occidente, y se espera que el presidente Trump y Xi Jinping se reúnan en Corea del Sur a finales de octubre para negociar. Las restricciones incluyen la adición de cinco nuevos elementos a la lista de minerales con exportaciones restringidas y la imposición de nuevos mecanismos de escrutinio para los usuarios de chips, que requerirán licencia para exportar productos que contengan al menos un 0,1% de materiales de origen chino.