China se esfuerza por dar los últimos retoques al XV Plan Quinquenal, mientras que Estados Unidos no tiene un plan ni estrategia clara. La planificación es un pilar fundacional de la República Popular China, con un proceso que se remonta a 1953. En cambio, Estados Unidos aborrece la planificación y se basa en la "mano invisible" del mercado. La política industrial de China es proactiva y se centra en impulsar el crecimiento y la prosperidad, mientras que la de Estados Unidos es reactiva y se enfoca en abordar prácticas competitivas supuestamente desleales. El presidente Trump ha intervenido en la economía estadounidense a través de órdenes ejecutivas, pero su enfoque carece de una estrategia global y se ve limitado por la escasez de ahorro interno y los déficits presupuestarios federales. La Trumponomics no hará mucho por la competitividad estadounidense a largo plazo, y los recortes de financiación para la investigación básica pueden desperdiciar las capacidades de innovación del país.