Rusia y China han firmado un memorando para construir el gasoducto Power of Siberia 2, que permitirá transportar 50 bcm de gas anuales desde los yacimientos árticos de Yamal hasta el norte de China a través de Mongolia durante 30 años. El proyecto tiene un carácter legalmente vinculante y se espera que entre en funcionamiento a principios de la década de 2030. El gasoducto permitirá a China asegurar un suministro estable de gas y reducir su dependencia del gas natural licuado. Rusia, por otro lado, busca compensar la pérdida de mercado en Europa debido a las sanciones. El acuerdo también supone un desafío al orden global liderado por Washington, ya que China y Rusia se refuerzan su alianza en un momento de máxima tensión con la administración Trump. La Unión Europea, por su parte, ha fijado 2027 como fecha límite para cortar definitivamente la relación energética con Moscú.