Basf está a punto de vender su filial de revestimientos al fondo estadounidense Carlyle por unos 7.000 millones de euros. Esta transacción sería una de las mayores en Alemania este año. La filial de revestimientos de Basf factura 3.800 millones de euros y emplea a más de 10.300 personas. El objetivo de Basf es captar recursos para enderezar su balance tras enfrentarse a la mayor crisis en muchos años debido a los fuertes aumentos del precio de la energía provocados por la invasión rusa de Ucrania. El año pasado, Basf recortó el dividendo en un tercio para frenar la salida de efectivo en un momento de caída de la demanda y fuerte competencia china. La compañía ha caído un 35% en Bolsa desde la guerra de Ucrania y redujo sus ganancias un 50% en el primer semestre. Carlyle compró la filial de química de AkzoNobel por 10.100 millones en 2018, lo que se mantiene como la mayor adquisición de la historia de Carlyle en Europa.