La salida de otro primer ministro de Francia ha agravado las desalentadoras perspectivas económicas del país, con un déficit presupuestario superior al 5% del PIB y una deuda nacional que se acerca al 114% del PIB. El rendimiento de los bonos del Estado franceses ha subido, incorporando una prima de riesgo de gobernanza sustancial. El diferencial soberano entre el bono francés a 10 años y el Bund alemán de referencia se ha ampliado drásticamente, superando los 0,85 puntos porcentuales. Esto complica las perspectivas políticas del Banco Central Europeo y amenaza la capacidad del BCE para garantizar que su política monetaria única se transmita adecuadamente a todo el bloque. La inestabilidad de Francia también tiene implicaciones para Reino Unido, que podría ser afectado por mayores rendimientos de los bonos del Estado británicos. El autor destaca que el peligro es que lo que está pasando en Francia no se quede en Francia, especialmente si el presupuesto británico de noviembre resulta decepcionante. El profesor y asesor económico jefe de Allianz, Mario Draghi, había prometido en 2012 hacer 'lo que sea necesario' para calmar la crisis de deuda europea, lo que ofrece a Francia una mayor protección. Sin embargo, una intervención de emergencia del Banco de Inglaterra correría el riesgo de ser interpretada como una monetización de los persistentes déficits fiscales de Reino Unido.