El sábado 16 de agosto, Air Canada se paralizó debido a la huelga de 10.000 auxiliares de vuelo, afectando a más de 100.000 pasajeros. La crisis se produjo en plena temporada alta de viajes, con 130.000 personas y 700 vuelos diarios. El Gobierno canadiense intervino, ordenando el regreso al trabajo y la apertura de un arbitraje externo. La ministra de Trabajo, Patty Hajdu, explicó que no se podía correr el riesgo de un colapso económico. La raíz del conflicto es la disputa sobre salarios y desigualdades, con el sindicato denunciando que los salarios apenas alcanzan para vivir y que gran parte del trabajo no está remunerado. Air Canada propuso un aumento del 38% en cuatro años, pero el sindicato consideró insuficiente el incremento inicial del 8% para el primer año. Los pasajeros se vieron atrapados en el conflicto, con historias como la de Alex Laroche, que se vio obligado a considerar comprar nuevos billetes a un precio más del doble de lo que ya había pagado.