La Comisión Europea ha impuesto a Google una multa de casi 3.000 millones de euros por prácticas monopolísticas en el mercado de la publicidad digital. La investigación concluyó que Google favoreció a sus propios servicios de tecnología publicitaria en detrimento de los competidores. La multa se calculó con base en las guías de competencia publicadas en 2006 y se ha incrementado en un 60% debido a la reincidencia de la compañía. Google tiene 60 días para informar a la Comisión sobre las medidas que va a tomar para erradicar sus conflictos de intereses. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha señalado que la decisión demuestra que Google abusó de su posición dominante en tecnología publicitaria, perjudicando a editores, anunciantes y consumidores. La multa es la segunda más grande impuesta por Bruselas en su historia por prácticas monopolísticas, solo superada por la que recibió Google en 2018 por imponer el uso de su buscador, Chrome, en los terminales con sistema operativo Android. Google acumula ya sanciones por prácticas contrarias a la competencia en la Unión Europea valoradas en casi 9.500 millones de euros.