Arabia Saudí busca reducir su consumo interno de petróleo mediante la implementación de energías renovables, específicamente la energía solar. El plan oficial es eliminar casi por completo la quema de crudo en la generación eléctrica para 2030. La Agencia Internacional de la Energía advierte que este cambio podría representar la mayor caída de demanda de petróleo en el mundo en los próximos cinco años. ACWA Power, el mayor desarrollador saudí, planea alcanzar 78 gigavatios de renovables en 2030. El país también ha conectado el sistema de baterías de almacenamiento Bisha BESS y tiene planes para producir litio en 2027 y proyectos de extracción y enriquecimiento de uranio. Esto contrasta con los problemas de Visión 2030, como el recorte de 8.000 millones de dólares al megaproyecto NEOM. La estrategia saudí tiene implicaciones geopolíticas, como la tensión con la OPEP+ y la presión sobre el fracking estadounidense. Los precios del petróleo también se ven afectados, con un posible recorte de 40 a 70 centavos por barril en octubre.