Las ancas de rana son un manjar versátil en la gastronomía española, con una historia que se remonta a más de 4.000 años en China y el Antiguo Egipto. En la Europa medieval, se consumían durante la Cuaresma como un "vacío legal" al ser clasificadas como pescado. En Francia, alcanzaron protagonismo en el siglo XVII y son parte de la identidad culinaria de regiones como Dombes y Franco Condado. Su consumo no se limita a Europa, también son habituales en países como Vietnam, Indonesia, México y Estados Unidos. Las ancas de rana tienen una textura fina y jugosa, similar a la de un lenguado o una merluza, y un sabor suave y discreto. Se pueden preparar de diversas maneras, como al ajillo, con mantequilla, ajo y perejil, o salteadas con curry, jengibre o picante. Son un alimento saludable, fuente de proteína magra, bajas en grasa y con un perfil nutricional cercano al del pescado blanco. El 15 de marzo se celebra el Día Mundial del Anca de Rana.