Bert, Evi y su hijo Georges, una familia belga, decidieron cambiar su casa convencional por una vivienda más pequeña y sostenible, construida con dos contenedores marítimos reciclados. Compraron un terreno de 3.123 metros cuadrados en Bélgica por 225.000 euros y levantaron su hogar autosuficiente energéticamente, con un coste total de 167.000 euros. La vivienda, de 62 metros cuadrados, cuenta con un sistema de energía solar, aislamiento térmico reforzado y materiales reciclados. La familia valoraba más el espacio al aire libre y el contacto con la naturaleza que una casa grande. El fenómeno de las casas hechas con contenedores marítimos se está extendiendo por Europa debido a su bajo coste y eficiencia energética. El empresario italiano Vincenzo Russi explica que los contenedores están hechos de acero Corten, un material prácticamente inmune a la corrosión atmosférica, y que al reciclarlos se puede ahorrar hasta el 90% del hormigón armado utilizado en un edificio tradicional.