Desde hace más de tres siglos, los millonarios han buscado influir en la manera en que el mundo accede al conocimiento. Chrétien-Guillaume de Malesherbes protegió la Encyclopédie de Diderot y d’Alembert, un proyecto que desafiaba el dogma religioso. Andrew Carnegie financió la construcción de entre 2.500 y 3.000 bibliotecas públicas gratuitas. Bill Gates lanzó Encarta, una enciclopedia multimedia que contenía miles de artículos y requería un PC con Windows. Rupert Murdoch construyó un imperio mediático enfocado en moldear la percepción pública a través de narrativas ideológicas. Elon Musk ha lanzado Grokipedia, una alternativa a Wikipedia que ofrece 'hechos objetivos' generados por IA. Estos proyectos demuestran cómo el acceso al conocimiento ha estado siempre ligado al poder económico y político. La Encyclopédie se convirtió en un símbolo de la Ilustración, mientras que Encarta se presentó como una herramienta educativa que requería una licencia de entre 395 y 22,95 dólares. La historia del conocimiento es también la historia de sus arquitectos, cada uno con sus motivaciones y contextos específicos.