Las vajillas de las abuelas vuelven a ser tendencia en la decoración e interiorismo. Marcas como San Claudio, Santa Clara y La Cartuja de Sevilla, que iniciaron su recorrido a finales del siglo XIX y comienzos del XX, ofrecen calidad atemporal, diseño sofisticado y precios competitivos. Santa Clara, fundada en Vigo antes del estallido de la Guerra Civil, es la alternativa más asequible, con propuestas cocidas en porcelana y estampados innovadores. San Claudio se ciñe a la herencia artesana, con técnicas innovadoras de decoración bajo esmalte, y La Cartuja de Sevilla, desde 1841, es el primer gran horno español, precursor en colores, formas y decorados clásicos. Estas marcas representan un pedazo de la historia de las familias españolas, con pureza de cerámica y uniformidad de color que no entiende de tiempo ni estilo.