La campaña de Vox contra el islam y en defensa del cristianismo como pilar de la identidad europea ha avivado un debate sobre las raíces religiosas y culturales del continente. La Conferencia Episcopal Española ha calificado la restricción de uso de espacios públicos para eventos no deportivos como una discriminación que vulnera la libertad religiosa. La historiadora Josephine Quinn explica que el concepto de Europa se originó en el mito griego y se vinculó explícitamente a la fe cristiana en la corte de Carlos Martel. Sin embargo, la identidad europea es diversa y ha sido influenciada por judíos, musulmanes y paganos. La verdadera fuerza de Europa radica en su capacidad de integrar con razonamientos, no de dividir con dogmas. El ejemplo del templo hindú de Ceuta, donde conviven armoniosamente Shiva y la Virgen del Rocío, ilustra la multiculturalidad medieval. La tradición grecorromana, anterior al judaísmo, permite la tolerancia y la convivencia auténtica a través de su positivización en constituciones modernas. En tiempos de auge del antisemitismo disfrazado de antisionismo, urge defender la diversidad sin negar raíces, para evitar que la identidad se convierta en exclusión.