Los jardines históricos son lugares ideales para refrescarse durante el verano. El Campo Grande en Valladolid, el Generalife en Granada y el Parc Samà en Tarragona son algunos ejemplos. El Campo Grande tiene casi 90 especies de árboles y arbustos, y alberga pavos reales, ardillas y aves. Los jardines de los Reales Alcázares en Sevilla tienen trazados andalusíes, patios mudéjares y zonas con influencias barrocas. Los jardines de la Alhambra y el Generalife en Granada son parte esencial del conjunto y ofrecen vistas hacia Sierra Nevada. El Palacio Real de La Granja en Segovia tiene un conjunto de jardines a la francesa con fuentes monumentales. El Parc Samà en Tarragona es un jardín romántico con lago, puentes colgantes y grutas. Los jardines del Pazo de Oca en Pontevedra son conocidos como el 'Versalles gallego' y mezclan influencias francesas e inglesas. Estos jardines ofrecen un refugio para desconectar y disfrutar de la naturaleza y la historia.