Stonehenge está orientado para enmarcar el amanecer del solsticio de verano y el ocaso del solsticio de invierno. La Heel Stone marca la salida del sol en junio. El ciclo lunar también ha cobrado relevancia, especialmente con el regreso del «gran ciclo lunar» entre 2024 y 2025. La estructura podría representar un calendario solar de 365,25 días. Las excavaciones lideradas por Mike Parker Pearson revelaron que Stonehenge fue un lugar funerario de élite. Los restos hallados en su interior muestran que muchos de estos individuos provenían de regiones lejanas como el oeste de Gales. Las bluestones provienen de las colinas de Preseli, en el oeste de Gales, y su transporte a lo largo de más de 200 kilómetros sugiere un enorme esfuerzo colectivo. La Altar Stone, piedra central del monumento, no coincide con las bluestones de Gales, sino que su composición la vincula con el noreste de Escocia. La hipótesis de Waun Mawn sugiere que un antiguo círculo megalítico en Gales fue desmontado y trasladado a Stonehenge. La teoría del hielo, que propone que las bluestones llegaron hasta Salisbury Plain arrastradas por glaciares, pierde fuerza frente a las evidencias actuales. El consenso arqueológico apunta a que las piedras fueron elegidas y transportadas por personas con una logística y motivaciones complejas.