El Huei Tzompantli, un altar en el Templo Mayor de Tenochtitlán, contiene 214 cráneos humanos. Descubierto en 2015, se ha identificado que un 46,3% pertenecía a hombres y un 37,4% a mujeres. Los investigadores aplican técnicas de isótopos estables y análisis de ADN antiguo para determinar el origen y parentesco de las víctimas. El proyecto cuenta con el apoyo del Instituto Max Planck de Alemania y la Universidad de Georgia. Los cráneos están siendo analizados por el Museo del Templo Mayor y la ENAH. La presencia de ambos sexos y distintas edades muestra que los sacrificios no se limitaban únicamente a guerreros capturados. El Huei Tzompantli no era solo una muestra de brutalidad ritual, sino también un espacio sagrado cuidadosamente mantenido.