Bill Gates lee más de 50 libros al año, lo que puede parecer imposible para muchos. Sin embargo, la evidencia científica muestra que hay un punto de equilibrio entre la rapidez de lectura y la capacidad de comprensión y retención del contenido. La Universidad de Guayaquil concluyó que la velocidad de lectura puede aumentar significativamente con la práctica y el uso de técnicas adecuadas. Un lector promedio lee entre 200 y 400 palabras por minuto, mientras que mediante el entrenamiento en lectura rápida, esa velocidad puede llegar a velocidades de hasta 1.000 o 1.700 palabras por minuto. La lectura rápida es especialmente útil para procesar textos largos de manera superficial, siendo útil para obtener ideas generales o información puntual. Los principales implicados en una velocidad de lectura lenta son la subvocalización, la lectura palabra por palabra, la regresión y la baja concentración. Técnicas como la fragmentación, el uso de una guía visual, ser más rápido que la voz y la mirada del infinito pueden mejorar la velocidad de lectura.