Corea del Sur celebra corridas de toros desde el siglo XVI, pero a diferencia de España, en Corea del Sur los toros se enfrentan entre sí y no mueren. El alcalde de Cheongdo, Lee Seung-yool, defiende la tradición, mientras que los animalistas argumentan que se trata de maltrato animal. Un estudio encontró que el 40% de los toros se negaban a participar en las peleas y que en ocasiones los ganaderos utilizan argollas para provocar las luchas, lo que puede causar traumatismos nasales graves. La ley de protección animal de Corea del Sur prohíbe herir animales por entretenimiento, pero excluye las actividades consideradas 'juegos folclóricos'. Una campaña de recogida de firmas ha superado los 45.000 apoyos para pedir la revisión de la propuesta de prohibir las corridas. El debate ha alcanzado la política y algunos municipios han dejado de financiar espectáculos con toros. El festival de Cheongdo atrae a miles de personas cada primavera y es un negocio lucrativo, con apuestas legales pero limitadas.